Informe de coyuntura y perspectivas económicas N°53

septiembre, 20
En nuestro nuevo informe de Coyuntura y Perspectivas Económicas: - El desafío de dinamizar el crédito en pesos - Indicios de recuperación industrial - Los principales números del Presupuesto 2021
Análisis Mensual

Claves

  • Empieza formalmente la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Será un proceso de aproximadamente 6 meses, que terminará a inicios de 2021 con la presentación en el Congreso de un nuevo programa de crédito.
  • En el interín, se prevén arduas negociaciones en las cuales el FMI intentará hacer valer el peso geopolítico de los socios más influyentes, mientras que Argentina buscará visibilizar la corresponsabilidad del FMI en el ruinoso acuerdo previo.
  • A diferencia del proceso de reestructuración con los acreedores privados, es difícil pensar que las diferentes misiones (¿virtuales?) que se vayan sucediendo generen ruido en el plano macroeconómico. Se esperan meses de mayor estabilidad.
  • Este escenario más previsible en lo que a deuda respecta, permite aprovechar la última parte del año para avanzar en algunas asignaturas pendientes, pospuestas por la crisis del Covid-19 que exigió transitar buena parte del año “en emergencia”.
  • La expectativa generalizada está puesta en la consolidación fiscal para los próximos años. Una vez cerrado el capítulo del coronavirus, hay que pagar el ticket de los gastos incurridos y empezar a poner “la casa en orden” en el plano fiscal.
  • Estos días, se anticipó que el target será de un déficit de 4,5 puntos del PBI. Luce como un desafío alcanzable, si se piensa que el punto de partida este 2020 será un desbalance cercano a los 10 puntos del PBI, producto de la pandemia.
  • No obstante, el déficit seguirá siendo considerable. Es esperable que para cubrirlo se recurra en simultáneo al mercado financiero interno, a la continuidad de la monetización y a parte del nuevo programa con el Fondo.
  • En este marco, el centro de la sustentabilidad dependerá de mantener la posibilidad de tomar parte del ahorro nacional a partir de un programa financiero neto en pesos.
  • Para esto, la evolución estable del tipo de cambio es una precondición. Los incentivos de los agentes (principalmente institucionales), a dolarizar sus tenencias y rehuir a la deuda del Tesoro, será mayor si el ruido cambiario se sigue potenciando.
  • Esto último también se conecta con la política cambiaria en la nueva etapa. La moderación de la brecha, que llegó a escalar al 90% semanas atrás, es fundamental para revertir expectativas. El Ministro de Economía ya clarificó que está dispuesto a hacer uso de todo el poder de fuego del BCRA para frenar las cotizaciones paralelas.
  • El mojón para la nueva etapa es la reciente presentación del presupuesto 2021. Además de las previsiones de ingresos y gastos, la ‘Ley de Leyes’ comienza a mostrar algunos atisbos de planificación en la gestión macroeconómica.
  • Los lineamientos del Presupuesto distan de ser el “plan económico integral”, que buena parte del mercado pidió. Pero igualmente constituyen un buen parámetro para entender cómo se seguirá desarrollando el proceso de normalización durante el año próximo.
  • Luego de la aceleración de la inflación de los últimos años, se proyecta un IPC del 32% para 2020 y del 29% para 2021. Además, se proyecta un tipo de cambio oficial de $81,4 para finales de este año y de $101,6 para el cierre del año entrante.
  • Durante este año se acotaron de manera considerable los recursos destinados al pago de intereses y vencimientos de la deuda pública, que en 2019 llegó a comprender un nivel histórico, del 19,7% del presupuesto total.
  • Para este año, luego de las reestructuraciones exitosas tanto en legislación extranjera como local, se estima destinar el 9,4% del presupuesto actual en servicios de deuda, mientras para el año próximo se destinará un 7,9%. Esto redundará en más espacio presupuestario para el resto de partidas del gasto.
  • Como principal driver del crecimiento se presenta el gasto en capital, que para este año incorpora una hipótesis de suba del 55% en relación a 2019.
  • En materia de crecimiento, después de la brutal caída del PBI anticipada para este año, en el orden del 12,1%, se espera un alivio en 2021. Esta hipótesis de recuperación del 5,5%, será continuada por una suba del 4,5% en 2022.
  • Con todo, la factibilidad de cubrir este programa dependerá en buena medida de la efectividad en este último trimestre de las medidas paliativas adoptadas en el frente cambiario para paliar la caída de salida de reservas.

El desafío de dinamizar el crédito

La estabilidad macroeconómica de los últimos meses, comienza a allanar el terreno para la normalización de las operaciones de financiamiento bancario. Esto se ve potenciado por la incipiente recuperación de la actividad económica, que requiere movilizar ahorro nacional hacia las actividades productivas. El segmento financiero ofrece los vehículos adecuados para construir este puente.

Los préstamos comerciales crecieron fuertemente desde diciembre del año pasado registrando una variación de 63,1%, los de consumo, se incrementaron un 10,0% y los de garantía real cayeron un 2,1%. En suma, los préstamos al sector privado aumentaron un 25,3%. Considerando que la inflación del período estudiado fue de 15,8% (IPC Cobertura Nacional). La crisis por la que estaba atravesando el país, más la irrupción del coronavirus impactaron de manera negativa en la actividad económica. Sin embargo, las políticas llevadas a cabo por el ejecutivo nacional para amortiguar la recesión generaron un fuerte financiamiento al sector privado.

Préstamos en pesos del sector privado

(en millones de pesos, ajustado por inflación)

Fuente: Elaboración propia en base al BCRA.

Como se observa en el gráfico, los préstamos comerciales vienen aumentando de manera continua desde julio del año pasado, con una fuerte aceleración a partir de marzo del corriente año. Los de consumo se vieron afectados de manera significativa por el confinamiento. Sin embargo, desde mayo vienen mostrando una tendencia positiva. Los préstamos de garantía real siguen una evolución errática.

Se puede observar que con la irrupción de la pandemia del covid-19, el principal mecanismo que se fue reforzando fueron los créditos a baja tasa para las empresas, en especial las pymes. Es por ello que se ve una aceleración tan fuerte en los préstamos al sector privado. Los créditos nacionales de emergencia a tasa del 24% para los sectores productivos que comenzaron a adjudicarse a principios de abril crecieron más de 1200% en cuatro meses, hasta mediados de agosto. Esto se observa al ver el crecimiento de los desembolsos acumulados, que a principios de abril eran de aproximadamente 27.000 millones de pesos, mientras que al 12 de agosto ya se habían desembolsado montos por 363.000 millones de pesos.

Desembolsos de créditos de emergencia a pymes

(en millones de pesos, acumulado a cada momento)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Además del avance en los créditos productivos, potenciados por la pandemia, pero como objetivo de plataforma del nuevo gobierno, efectivamente se viene reduciendo la tasa de costo de los créditos, a la par de la reducción de la tasa de política monetaria, para favorecer la producción y no la especulación. A principio de diciembre, la tasa de interés del crédito comercial era del 72,4% con un 53,4% de inflación interanual, por lo que el costo de financiamiento del crédito se encontraba muy por encima de la inflación, tal como fue la dinámica de tasas muy altas en el 2019.

A partir del corriente año, se logró reducir las tasas de créditos comerciales a 41,9% a mediados de agosto, ubicándose apenas por debajo de la inflación interanual (42,4% en julio). Otro hecho positivo es que se fueron ampliando los plazos promedio en días de los créditos, pasando de 151 (en diciembre) a 176 días promedio en agosto.

Tasa de interés y plazo promedio de créditos Pymes

(tasa en %; plazo promedio en días)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Otra forma de ver la recuperación del crédito productivo es la evolución interanual del mismo. En los últimos dos años se observa una caída profunda interanual mes a mes, dada la crisis de deuda y recesión iniciada en mayo del 2018, aunque a partir de septiembre del 2019 se comenzó a recuperar el volumen de préstamos, potenciándose a partir del cambio de administración en diciembre. En marzo de este año, por primera vez desde julio del 2018, volvió a tener números positivos, con un 2,3% de variación interanual. Tanto en junio como en julio los números son más que positivos, con variaciones interanuales de los créditos de más del 56% en ambos meses, explicándose en gran parte por el impulso crediticio a partir de la irrupción de la pandemia.

Evolución de los préstamos comerciales

(variación interanual; a precios constantes)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Los depósitos en pesos crecieron por encima de la inflación, al igual que todas las colocaciones. La implementación de la tasa mínima por parte del Banco Central desde abril del corriente año generó un incremento del ahorro en pesos sin precedentes. Analizando la evolución de los depósitos en pesos desde diciembre del año pasado se observa un aumento considerable.

Por su parte, los depósitos en pesos crecieron por encima de la inflación, al igual que todas las colocaciones. La implementación de la tasa mínima por parte del Banco Central desde abril del corriente año generó un incremento del ahorro en pesos sin precedentes. Analizando la evolución de los depósitos en pesos desde diciembre del año pasado se observa un aumento considerable.

Reactivación, sin pausa y sin prisa

El levantamiento gradual de las restricciones propias de la emergencia sanitaria, empieza a redundar en una incipiente reactivación. Su velocidad depende de múltiples factores de carácter macroeconómico.

Más allá de los fenómenos de corto plazo, influyen los cambios estructurales de los últimos años. Desde 2016, el proceso de sinceramiento tarifario generó un aumento relativo de costos sobre el sector fabril. El continuo y excesivo aumento de las tarifas de los servicios públicos y del precio del dólar generaron un aumento de los costos de producción. Asimismo, el incremento de la tasa de interés hizo inviable la financiación de las empresas para llevar adelante inversiones productivas, a su vez, la apertura comercial provocó la pérdida de puestos trabajo a manos de los productos importados. Al mismo tiempo, que la demanda agregada se contraía, como consecuencia de la caída de los salarios reales a causa de la alta inflación del período. Analizando el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), serie desestacionalizada, se observa la trayectoria descendente de la producción industrial.

Producción manufacturera

(en número índice, serie desestacionalizada)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Como se observa en el gráfico, la producción industrial al finalizar la administración Cambiemos había retrocedido un 12,6. Las políticas procíclicas llevadas adelante cuando la economía nacional comenzó a retroceder en el segundo trimestre del año 2018, como la reducción del gasto público, la continua suba de las tasas de interés y del tipo de cambio recrudecieron la recesión generando un deterioro de todos los indicadores económicos y sociales.

La actual administración asumió en un escenario de profunda crisis en general, siendo la industria manufacturera uno de los sectores más afectados. Con la irrupción de la pandemia la crisis se agravó de manera notable. No obstante, el gobierno nacional llevó adelante una política contracíclica, a través paquetes económicos-sociales que se aplicaron con el objetivo de amortiguar las consecuencias del parate a la actividad económica. Entre ellos se destaca, el programa ATP, el cual evitó el cierre de miles de empresas y despidos masivos, y el Ingreso Familiar de Emergencia que mantuvo la demanda agregada posibilitando el sostenimiento de la actividad económica. En este marco, y tomando el IPI serie desestacionalizada, se observa la trayectoria de la producción industrial en los primeros siete meses del año.

Producción manufacturera

(en número índice, serie desestacionalizada)

Fuente: Elaboración propia en base a INDEC

Considerando la situación crítica en la que se encontraba la industria manufacturera nacional en diciembre del año pasado y las complicaciones suscitadas producto de la irrupción de la pandemia, se observa una continua y marcada recuperación desde abril de la producción industrial, como consecuencia, de las políticas económicas antes mencionadas. 

Producción manufacturera, según sectores

(en % de variación interanual)

Fuente: Elaboración propia en base a INDEC

Tal cual se muestra, salvo Productos de Tabaco y Sustancias y productos químicos, que experimentaron un incremento en su producción interanual de 58,8% y 13,3% respectivamente, los demás sectores siguen por debajo de lo registrado en el mismo período del año pasado. El IPI Manufacturero nivel general se contrajo un 6,9%, Otro equipo de transporte redujo su producción con respecto al año pasado en 43,1%, siendo el sector más afectado por la emergencia sanitaria, al igual que Prendas de vestir, cuero y calzado con una baja de 31,9%. Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes tuvo un descenso en su producción de 20,4%. Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras, Alimentos y bebidas, y Madera, papel, edición e impresión, con retrocesos de 5,6%, 1,4% y 0,8% respectivamente se están acercando a los niveles de producción del año pasado.  

Sin embargo, analizando algunos de los subsectores más representativos de la industria, en julio se registraron incrementos en la producción en relación a julio del año pasado en sectores claves en la economía. Esto destaca que si bien la actividad industrial en general, continúa en niveles más bajos que los reflejados un año atrás, hacia dentro del sector se observan ciertas heterogeneidades, con sectores que ya muestran mejoras interanuales.

Producción manufacturera, según subsectores

(en % de variación interanual)

Fuente: Elaboración propia en base a INDEC

Como se puede observar, Maquinaria agropecuaria, Vino, Molienda de cereales y Productos de arcilla y cerámica no refractaria, fueron los subsectores que más incrementaron su producción con relación al mismo período del año pasado, con 15,4%, 15,8%, 17,5% y 29,8% respectivamente. A su vez, Carrocerías, remolques y semirremolques expandió su producción en 2,9%, por su parte, Productos farmacéuticos lo hizo en 3,5%. Asimismo, Productos lácteos registró un aumento interanual de 3,7%. Por último, Agroquímicos tuvo una suba de 11,3%, similar performance experimentó Detergentes, jabones y productos personales con 11,7%, al igual que Pinturas con un 12,7%.

En términos de empleo, la industria manufacturera es el sector que mayor cantidad de asalariados registrados posee dentro del sector privado, representando el 18% del total.

Al igual que a la gran mayoría de los sectores económicos, la pandemia y su consecuente cierre de actividades, ha generado en la industria manufacturera un fuerte retroceso en términos de empleo. Durante el mes de abril se registró una caída del 3,7% con relación al mismo mes del año anterior, siendo el período de mayor contracción. En relación con lo analizado anteriormente, la recuperación industrial también se ve reflejada en la desaceleración en la caída de empleo, siendo la contracción de junio del 2,7%.

Asalariados registrados del sector privado, según actividad

(en % de variación interanual)

Fuente: Elaboración propia en base a SIPA

Durante junio, la caída del empleo registrado en el sector privado fue del 4,8%, quedando la caída de la Industria Manufacturera por debajo del nivel general. Los sectores más afectados por la pandemia fueron Hoteles y Restaurantes con una caída interanual del 10,9% durante junio y Construcción con una merma del 27,7%.

El sostenimiento de los niveles de empleo, a través de ayuda a pequeñas y medianas empresa mediante el programa ATP, serán claves a la hora de la recuperación económica a niveles pre pandemia, con industrias que, a pesar de las ineludibles consecuencias de la pandemia, no han dejado de producir manteniendo gran parte de su plantilla de empleo.

¿Un presupuesto para el despegue?

Nuevo ciclo de debate presupuestario. En esta oportunidad el Gobierno Nacional busca presentarlo como un proyecto sostenible, evitando proyecciones imposibles de alcanzar. Por fuera del traspié que implicó el recrudecimiento del cepo, los parámetros macroeconómicos parecen sensatos. Tanto la dinámica inflacionaria, como la hipótesis cambiaria y el compromiso del déficit fiscal, buscan hacer equilibrio entre la moderación y la racionalidad política, de cara a un año de elecciones.

Como principal driver del crecimiento se presenta el gasto en capital, que para este año incorpora una hipótesis de suba del 55% en relación a 2019. Así, se pasa del 6% en 2019 al 6,2% del presupuesto actual. Por su parte, para 2021 se espera un incremento significativo, a partir del cual se destinará un 10% del gasto total.

En materia de crecimiento, después de la brutal caída del PBI anticipada para este año, en el orden del 12,1%, se espera un alivio en 2021. Esta hipótesis de recuperación del 5,5%, será continuada por una suba del 4,5% en 2022.

La dinámica cambiaria que proyecta el Gobierno mostrará un crecimiento más moderado de cara al año próximo. La función de reacción parece ser “sostener al tipo de cambio real”, bajo la evaluación de que esta es su posición de equilibrio para mantener un superávit comercial suficiente. Claro está, este análisis deja por fuera lo que ocurre en el canal financiero, que actualmente constituye la principal fuente de inestabilidad y el impacto sobre las reservas.

Como se visualiza en el gráfico, el precio del dólar se incrementó de manera importante de diciembre de 2018 a mismo mes del año siguiente pasando de $38,8 por dólar a $63,0. Con respecto al corriente año, el Ministerio de Economía estima que el tipo de cambio va a cerrar en torno a los $81,4, y en el 2021 $101,6 por dólar. En base a los números proyectados en el presupuesto, se desprende una tasa de devaluación en el orden del 25%. Este parámetro, es nocional, ya que dependerá de los niveles efectivos en los que cierre este año. En cualquier caso, la definición de política cambiaria es la de evitar eventuales atrasos en el valor del dólar.

Evolución del tipo de cambio minorista

(en $/U$S)

Fuente: Elaboración propia en base al BCRA y el Ministerio de Economía.

Mientras que 2018 y 2019 los años con mayor magnitud de aumento, producto del salto inflacionario, para el bienio 2020/21 se prevé una moderación. A partir de diciembre del año pasado, el precio del dólar continuó incrementándose, sin embargo, estas devaluaciones estuvieron fuertemente controladas por la máxima entidad monetaria a través de un esquema de tipo de cambio administrado.

Según las proyecciones, se estima una devaluación para este año de 29,2%, mientras que con el dólar estimado a diciembre del 2021 en $101,6, el aumento del billete para el año próximo rondaría el 24,8%.

Tasa de devaluación anual y proyectada

(en % de variación anual)

Fuente: Elaboración propia en base al BCRA y el Ministerio de Economía.

La inflación durante el último cuatrienio registró una dinámica muy perniciosa. El programa monetarista ejecutado para contener la inflación fue poco efectivo y 2018 cerró con la suba de precios más elevada en los últimos 27 años.

Tomando como referencia el IPC Nacional, la mayor aceleración se dio hacia la segunda mitad del mandato de la administración anterior, coincidiendo con la etapa de agotamiento del modelo de valorización financiera y apuesta por las inversiones. Así, en 2018 la inflación acumulada fue 47,6% y el año pasado ascendió a 53,8%. Con el cambio de gestión, las funciones reguladoras del Estado volvieron a ganar centralidad y la inflación comenzó a descomprimir.

Con datos al mes de agosto del corriente año, la inflación acumulada fue de 18,9%. El Ministerio de Economía estima que el año 2020 la inflación va a ubicarse en 32%, y la proyección para el año 2021 es de 28%, según el proyecto de ley del presupuesto nacional 2021. De cumplirse las proyecciones, la inflación del 2021 sería la más baja de los últimos 4 años.

inflación interanual y proyectada

(en % acumulada anual)

Fuente: Elaboración propia en base a IPC CABA y al Ministerio de Economía.

La caída del PBI generado en la Argentina en tres de los cuatro años de la gestión anterior, da cuenta del pésimo desempeño macroeconómico que registra nuestro país. Hasta 2019, el desmedido aumento de los costos de producción a causa del incremento de la tasa de interés, del tipo de cambio y de las tarifas de los servicios públicos provocaron una retracción de la producción, con su correlato en el deterioro del mercado de trabajo.

Producto Bruto Interno, en Argentina

(en % acumulada anual)

Fuente: Elaboración propia en base al INDEC y Ministerio de Economía.

Como se observa en el gráfico, solo el año 2017 registró una expansión sostenida y continua del producto, por tal motivo, el período analizado se vio caracterizado por un marcado retroceso de la producción de bienes y servicios. La inercia de la profunda recesión económica más la irrupción de la pandemia agravaron la crisis. Por consiguiente, se estima que en el 2020 el PBI se reduzca un 12,1%. Para el año 2021, el gobierno nacional proyecta una expansión del producto de 5,5%.

El impulso para el crecimiento estará cimentado sobre un ambicioso plan de obras públicas, a ejecutar durante el próximo año. En este sentido, el presupuesto 2021 hace especial hincapié en la inversión para combatir la pandemia del Covid-19 y la recuperación económica durante la post-pandemia. El principal sustento que encuentra el programa de reactivación, tiene que ver con una recuperación de los recursos fiscales. Aún así, se proyecta un déficit aún alto, del 4,5%, que será principalmente financiado con emisión (un 75%), y con captación de deuda en moneda doméstica.

El alivio de la reducción en la carga de la deuda, producto de la renegociación con los acreedores privados, también edifica un plafón significativo para poder impulsar algunos rubros del gasto.

Presupuesto para Servicios de Deuda

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto, Proyecto de Ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Se observa una reducción muy importante en los recursos destinados para pagos de deuda, que fueron creciendo considerablemente a partir del ciclo de endeudamiento de los años previos, llegando a ocupar casi una quinta parte del presupuesto en 2019. Este año, se estima que los recursos al servicio de deuda caerán un 28,3%, ubicándose por debajo de los dos dígitos (9,4%).

Además, se estima que sigan reduciéndose el año que viene, proyectando una representación en el presupuesto de 7,9% en 2021. La descompresión de vencimientos para los próximos años sumará espacio fiscal, que en años anteriores estaba limitado. En relación al PBI, se pasó de destinar cerca del 4,5% en materia de deuda el año pasado a un 2,7% del producto este año. Las estimaciones para el año que viene arrojan que se proyecta destinar un 2% del PBI en 2021 para el pago de deuda. Sin duda representa un ahorro muy importante de cara al futuro.

Esto también permite destinar más recursos, además, al combate contra la pandemia del covid-19. En este sentido, los recursos destinados al área de salud se incrementaron un 92% este año, ubicando el gasto en salud en proporción del presupuesto total en 4,6%, mientras que en 2019 representó el 3,6%. Para 2021 se proyecta destinar un porcentaje similar al de este año en relación al presupuesto total. En relación al PBI, este año se va a destinar aproximadamente 1,3% del producto al área de salud, mientras que el año pasado esto representó un 0,8% del mismo. Para 2021 se proyecta una inversión de recursos del orden del 1,1% del PBI.

Presupuesto para Salud

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Otro sector que viene siendo considerablemente jerarquizado es el de Promoción y Asistencia Social. Los primeros bonos a jubilados que cobran la mínima y personas que cobran el AUH, en combinación con el lanzamiento de la Tarjeta Alimentar (que llega a 1,5 millones de personas) fueron los primeros pasos. Luego llegó el IFE (a 9 millones de personas) y refuerzos constantes en la entrega de alimentos que realiza el Ministerio de Desarrollo Social (se calcula que en los comedores hoy alimentan 11 millones de personas). Es por ello que se visualiza un salto tan fuerte en el destino de recursos para estos sectores. En 2019 se destinó el 1,9% del presupuesto en asistencia social, lo que equivalió a un 0,4% del PBI. En relación al año pasado, este año se proyecta gastar un 185% más, llegando a 3,6% del presupuesto y un 1% del PBI. Para el 2021 se estima seguir con una inversión alta en promoción y asistencia social, de orden similar al de este año en relación al presupuesto y producto bruto.

Presupuesto para Promoción y Asistencia Social

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Un sector fundamental para la reactivación económica que viene tomando impulso desde mayo es la obra pública. El plan federal “Argentina Hace”, con pequeñas obras en todo el país, los hospitales modulares de emergencia y las obras en la infraestructura de salud, el programa Nacional de Infraestructura Universitaria (con 63 proyectos para universidades nacionales), la paulatina marcha de 270 obras en todo el territorio, que incluyen la construcción de autovías y de obras paralizadas hace más de un año, el PROCREAR relanzado (con la intención de construir 14 mil nuevas viviendas además de los múltiples créditos baratos para refacciones y ampliaciones para el hogar), las obras de agua potable y cloacas de AYSA, entre otros programas, comenzaron a expandirse en mayo en sucesivas provincias, dando pie a la recuperación de la construcción que se generalizó desde junio. En el gobierno planean promover como uno de los ejes de la reactivación del mercado interno en 2021 a la obra pública.

Es por ello que este año se proyecta terminar con un 285% de aumento de recursos para el sector Agua potable y alcantarillado, llegando a representar 1,2% del presupuesto actual y 0,4% del PBI. Principalmente, este tipo de obras está llevándose a cabo por AYSA y el Ministerio de Obra Pública, en un plan troncal de aumentar la cobertura del servicio cloacal y el acceso fundamental al agua potable en distintos barrios vulnerables.

Presupuesto para Agua Potable y Alcantarillado

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Por su parte, la función de “vivienda y urbanismo” se incrementó 55% este año y para el año que viene, con el re-impulso de PROCREAR y planes de vivienda motorizados en distintas provincias como la de Buenos Aires (el gobierno provincial tiene un gran proyecto habitacional allí) se proyecta un crecimiento de 230% en este tipo de inversión pública en relación al año actual. Es por ello que para el próximo año se proyecta destinar 1,8% del presupuesto 2021, mientras que estos últimos dos años los recursos representaron un 0,6% del mismo. Esto implica que pasará de 0,2% a 0,4% del PBI para 2021.

Presupuesto para Vivienda y Urbanismo

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Esto tiene correlación con el aumento del gasto de capital que se realizó este año y que se proyecta profundizar en 2021. Este rubro refleja los desembolsos en infraestructura que planifica la administración central. Para este año se estima finalizar con un incremento del gasto de capital del 55% en relación a 2019, motorizado principalmente por la inversión financiera (aumento de 128%) y la transferencia de capital (124,5%). Como porción del presupuesto total, se pasó de 6% en 2019 a 6,2% del presupuesto actual. Para 2021 se espera un incremento muy importante, ya que se calcula destinar el 10% del presupuesto allí.

Presupuesto para Gastos de Capital

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

Es por ello que para el próximo año se espera un incremento del 90% de los gastos de capital en relación a este año, explicado por las transferencias del capital (107,8%) y la inversión real directa (86,3%). Con respecto al PBI, este año los gastos de capital van a representar el 1,8% del PBI, mientras que en 2019 representaron el 1,3%. Para 2021, el mayor impulso de la inversión pública para motorizar la economía planea destinar el 2,5% del PBI en gastos de capital.

También se puede observar un gran incremento en los recursos destinados para los sectores productivos, como es el caso de la industria, que fue seriamente asistida (al igual que la mayoría de las actividades) por el programa ATP y los créditos blandos a baja tasa producto de la pandemia. En este sentido, se puede ver un incremento sideral de 910% en recursos para el sector industrial por los programas antes comentado (el ATP llegó a cubrir a más de 250.000 empresas). Para 2021 se proyecta seguir destinando muchos recursos para la recuperación económica y asistencia post-pandemia en este sector fundamental para la economía, estimándose un incremento de 17% en relación a este año.

Presupuesto para Industria

(en % consolidado anual)

Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto Abierto. Proyecto de ley de Presupuesto 2021 e INDEC.

De igual manera, los sectores del comercio y turismo (el más golpeado de todos por la pandemia) también vieron incrementados fuertemente los recursos del Estado para paliar el impacto de la pandemia, en este caso en un 650%. En términos presupuestarios, se pasó de destinar el 0,1% del presupuesto el año pasado a un 0,4% para este año y el próximo. En relación al PBI, esto equivale de pasar de 0,02% del producto en 2019 a 0,12% este año y 0,1% en 2021.