Reporte de Tendencias Económicas – Al 21/08

agosto, 20
En la nueva edición de nuestro Reporte de Tendencias Económicas analizamos los desfíos macro tras la pandemia y además, los datos de la balanza comercial.
Análisis Semanal de Economía

Claves

  • La economía argentina sigue convulsionada, tras el cierre del acuerdo con los bonistas por el canje de la deuda en dólares con legislación extranjera.
  • En las últimas semanas, las tensiones sobrevinieron por el canal cambiario, con una brecha entre la cotización oficial y el Blue que ya supera el 75%.
  • El problema de fondo tiene que ver con la imposibilidad de unificar cotizaciones, en un momento de alta volatilidad e incertidumbre creciente.
  • La convergencia a un dólar único, tendría impactos significativos en materia de precios, redundando en un nuevo desequilibrio nominal, que afectaría la el proceso de saneamiento macroeconómico de los últimos meses.
  • No obstante, la persistencia de mercados cambiarios segmentados permite posibilidades de arbitraje, derivando en nocivos desvíos de incentivos.
  • Hacia delante, se esperan cambios. Las hipótesis van desde la eliminación del cupo para ahorro, a la formalización de un mercado de dólar financiero.
  • La economía real no está exenta de complejidades. El ‘deshielo’ producto de la salida de la cuarentena estricta, avanza a velocidades muy disímiles.
  • El sector industrial es el que más rápido parece reactivar. Con un rebote del 13,8% en el índice manufacturero y del 38,2% en la industria de la construcción, la producción empieza a dibujar una curva “con forma de V”.
  • El consumo y la demanda, en cambio, parecen recomponerse a una velocidad menor. Ocurre que, sin aún un cierre pleno de las paritarias, el año actual volverá a registrar una caída en el poder adquisitivo de los salarios.
  • Buena parte de las expectativas se depositan en la reactivación del año 2021, con un contexto de mayor normalización en variables macroeconómicas como tipo de cambio, tasa de interés y tasa de inflación.
  • Todo hace pensar que el sector externo seguirá aportando superávit de dólares, a pesar del mayor consumo de importaciones por la reactivación. No obstante, si persiste la fuga de dólares por el canal financiero, no hay cierre posible para el balance cambiario.
  • El clima de incertidumbre no es bueno, en un contexto donde el capítulo de la deuda no concluyó. Las negociación venideras con el FMI, determinarán buena parte de las posibilidad de mediano plazo para nuestro país. Reducir el ruido en los mercado, será central para sobrellevar ese proceso.

Los desafíos macro, tras la pandemia

La dinámica cambiaria de las últimas semanas se precipitó, a partir de efectos concurrentes que generan inestabilidad en el mercado financiero.

  • Por un lado, se destaca una incertidumbre creciente producto de las incongruencias macroeconómicas que se agudizaron en el contexto de pandemia. El alto déficit fiscal, la inflación aún elevada y la importante caída del PBI, terminan presionando al dólar a través de un empeoramiento en las expectativas.
  • Arbitrajes específicos, producto del canje de bonos en dólares con Ley Local, que pueden ser transformados en otros con ajuste CER. Dada la cotización preferencial que subyace a los bonos CER propuestos en la conversión, hay oportunidad de compra en los bonos globales operados en pesos, que son los que fijan la cotización del dólar bursátil (MEP/CCL).

Dólar oficial y bursátil

(dólar MEP, en $/U$S)


Fuente: Elaboración propia en base a BCRA y Bloomberg.

(brecha cambiaria, en %)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA y Bloomberg.

Las alternativas hacia delante, son múltiples. Cada una, con aspectos positivos y negativos:

  • Una posibilidad es eliminar el cupo de acceso al dólar ahorro, para aliviar las reservas del Banco Central.
  • Otra alternativa es disponer un desdoblamiento del mercado cambiario, de manera tal de facilitar una cotización financiera.
  • Salir del esquema de administración, lo cual no parece una opción en un contexto de aún muchísima debilidad en el frente externo.

Buena parte de los desbalances de este año, tienen origen en un programa fiscal de proporciones, como producto de la pandemia. Los dos grandes pilares que implementó el Gobierno, el IFE y el ATP fueron un paliativo importante para la caída de actividad, y ya escalan a 4 puntos del PBI[1].


[1] Se estima que cierren el año con desembolsos consolidados de 6 puntos del PBI.

Asistencia del BCRA al Tesoro

(en millones de $)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Los excesos de liquidez por el momento no están presionando sobre los precios al consumidor. Esto se explica parcialmente por el consumo reprimido, en el contexto de restricción de muchas actividades comerciales, y por el efecto rezagado de toda política monetaria. Aún así, el Banco Central mantiene sus esfuerzos por absorber los pesos sobrantes, a partir de una política monetaria agresiva, emitiendo pasivos remunerados para absorber. Actualmente, el monto de las Leliqs y Pases en circulación escala a lo $2,5 billones promedio, aunque el costo que paga el BCRA por esos instrumentos sigue por debajo de la inflación esperada.

El ticket no es gratis. En lo que va del año, el déficit total (primario + financiero) ya supera los 5 puntos del PBI, y las estimaciones más pesimistas marcan que se puede llegar a duplicar. En un contexto de restringido acceso al financiamiento, las fuentes monetarias han sido casi la única herramienta del Estado para hacer frente al programa contracíclico frente a la pandemia. Con todo, el Banco Central ya transfirió más de $1.4 billones al Tesoro, en lo que va del 2020.

Déficit primario en argentina

(en millones de $)

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía

En todos los meses del año, el resultado fiscal primario mostró un fuerte deterioro. Claro que cuando se incorporan los intereses, se amortigua el resultado consolidado, aunque los niveles del año en curso siguen muy por arriba de los del 2019.

El esfuerzo fiscal no es inocuo. La mayor porción de los desembolsos hoy se aplican a gastos corrientes, vinculados a hacer frente a la pandemia. Así, las prestaciones sociales crecieron 22,7% en junio, las transferencias a provincias crecieron 13% y para universidades aumentaron 4,1% (todas las cifras ajustadas por inflación).

Gasto primario corriente

(en % de variación interanual julio 2019/2020, ajustado por inflación)


Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía e IPC-INDEC.

La doble apuesta para 2021, es buscar equilibrar el frente fiscal a partir de un ahorro por gastos que no se realizarán (terminada la pandemia), e ingresos tributarios que vuelven a ganar vigor, una vez que se recomponga la actividad. Este proceso ya comenzó en el tercer trimestre del año, aunque aún resta camino por transitar para darle solidez al proceso de consolidación fiscal.

Recaudación tributaria

(en % de variación interanual, ajustado por inflación)


Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía e IPC-INDEC.

Continúa el superávit comercial

Se conocieron los datos del intercambio comercial argentino referidos al mes de junio. El mismo, arrojó un superávit comercial 1.484 millones de dólares, siendo el vigésimo segundo mes consecutivo con resultado positivo. Las exportaciones contabilizaron un total de 4.786 millones de dólares, evidenciando una caída del 8,6% con relación a junio de 2019. Por su parte, las importaciones disminuyeron un 20,8% en términos interanuales, contabilizando un total de 3.302 millones de dólares. Ante la mayor caída de las importaciones, en relación a las exportaciones, la balanza comercial del mes de junio registró una mejora del 39% con relación al mismo mes del año anterior.

Intercambio comercial argentino

(en millones de dólares)


Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.

En el acumulado anual, el primer semestre de 2020 registró un superávit comercial de 8.097 millones de dólares, mejorando en un 43,7% el superávit registrado en el mismo período del año anterior. En este período, las exportaciones acumularon un total de 27.389 millones de dólares, disminuyendo un 11% en términos interanuales. En cuanto a las importaciones, las mismas contabilizaron un total de 19.292 millones de dólares, registrando una merma interanual del 23,3%.

Como se aprecia en el gráfico precedente, el superávit comercial se debe principalmente a las sucesivas caídas que vienen registrando las importaciones, como consecuencia de la crisis económica que vienen sufriendo el país desde mediados de 2018, profundizada por la pandemia del coronavirus.

El desafío a mediano y largo plazo será mantener una balanza comercial superavitaria, ante una eventual economía en crecimiento que demande una mayor cantidad de importaciones. Las exportaciones dependerán en mayor medida de cómo sobrepasen la pandemia nuestros principales socios comerciales.

Una muestra de esto, es que, por tercer mes consecutivo, China es nuestro principal comprador desplazando del primer lugar a Brasil. La pronta reactivación que tuvo la economía del país asiático, derivó en una rápida recuperación de su comercio exterior.

En este sentido, mientras que durante el primer trimestre del año (los peores meses de la pandemia en China), las exportaciones argentinas hacia la potencia asiática disminuyeron un 16,4%, en el segundo trimestre se recuperaron un 37,8%. Por su parte, las exportaciones hacia Brasil disminuyeron un 9,4% y un 52,4%, respectivamente.

Exportaciones hacia China y Brasil

(en millones de dólares)


Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.

En el acumulado anual, las exportaciones a Brasil (3.530 millones de dólares) aún superan a las chinas (2.827 millones de dólares), aunque ante la situación económica y social que atraviesa cada país, la tendencia hacía fin de año hace pensar que China terminará el año como el principal comprador de bienes argentinos.