Reporte semanal de coyuntura y perspectivas económicas

En la nueva edición de nuestro Reporte de coyuntura y perspectivas económicas
analizamos los últimos datos empleo en nuestro país y los intentos de estabilización
financiera por parte del ejecutivo nacional.

Claves

  • Otra semana muy mala en el mercado local, con caídas en activos que empiezan a desandar la recuperación del mes de diciembre.
  • El ruido de la deuda sigue generando confusión en la plaza local, con rumores cruzados sobre los primeros pasos para la renegociación.
  • La coyuntura de las jurisdicciones también es acuciante. El caso de la Provincia de Buenos Aires es el de mayor complejidad, pero otras deudas subsoberanas también presentan vencimientos exigentes en este 2020.
  • A tono con el deterioro en el precio de los bonos domésticos, la semana marcó una fuerte suba en el riesgo país, volviendo a quebrar los 1.900 puntos.
  • En el mientras tanto, la Secretaría de Finanzas mantiene sus esfuerzos para normalizar el segmento de deuda en moneda local, y ya anticipó todo el cronograma de licitaciones para febrero.
  • En un contexto en el que los institucionales ven acotadas las opciones rentables por medio de instrumentos del BCRA, es esperable que el Tesoro logre su objetivo de rollovear los vencimientos, achatando la curva de tasas.
  • En paralelo a la dinámica financiera, se siguieron sucediendo indicadores de cierre del año 2019. Magros resultados en materia de actividad y ventas, pero confirmación de datos promisorios en comercio exterior y hotelería.
  • El dato del predictor del PBI para el anteúltimo mes del año, confirmó la profundidad de la recesión 2019. Con una baja promedio del 2,3% acumulado, los sectores con peor desempeño son la pesca (-24,5%), la intermediación financiera (-8,5%), la construcción (-6,9%) y el comercio (-5%).
  • El contraste es el desempeño superlativo del sector externo. En materia comercial, el superávit 2019 cerró en casi U$S 16.000 millones, en comparación a un rojo de U$S 3.700 millones en el año 2018.
  • Claro que este resultado es efímero. La combinación de un tipo de cambio en los niveles más altos de la década y una recesión interna mayúscula, que comprimió las importaciones, son los factores que explican este superávit.
  • Avanza febrero y la agenda de sesiones extraordinarias en el Congreso. El Consejo Económico Social y la Ley de gestión sustentable de la deuda, marcarán el pulso de estas semanas. Un trámite expeditivo puede dar una buena señal para encarar la renegociación con mayor espalda institucional.

Empleo y salario real, a la espera de una recuperación

La evolución de los indicadores de empleo y salario son seguramente la principal explicación a la hora de entender la derrota electoral de la Alianza Cambiemos, luego de solo cuatro años de comandar el Poder Ejecutivo nacional.

Según los datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, a noviembre de 2019 el número de asalariados del sector privado alcanzó un total de 6,027 millones de trabajadores, sobre un total de 12,15 millones de trabajadores registrados. Para encontrar un valor tan bajo en la cantidad de trabajadores asalariados del sector privado, hay que retrotraerse hasta julio de 2012.

En relación al último año, que en términos de PBI registrará la mayor caída desde la crisis internacional de 2009 cercana al 3%, el empleo asalariado formal tuvo para el mes de noviembre una disminución del 2,5% interanual, lo que representó una pérdida 156 mil puestos de trabajo. La comparación con noviembre de 2015, revela una pérdida del 3,8%, con un total de 240 mil puestos de trabajo menos.

Desagregando los datos por provincia, se puede observar que durante el último año, solo tres provincias (Neuquén, Chubut y Santa Cruz), pudieron aumentar el número de asalariados en el sector privado. En cambio distritos como Tierra del Fuego, La Rioja y Jujuy, sufrieron las caídas más severas con pérdidas del 9,1%, 5,8% y 4,9% respectivamente.

Durante el período 2015-2019, la caída de empleo registrado privado de algunas provincias fue alarmante. La más significativa, fue la provincia patagónica de Tierra del Fuego la cual registró una caída con relación a noviembre de 2015 del 23,2%, casi un cuarto del total. Por su parte provincias como Catamarca, Formosa, La Rioja, San Luis y Santa Cruz registraron bajas de entre el 10% y 15%. Mientras que solo cuatro provincias lograron terminar la gestión de Mauricio Macri con mayor cantidad de empleo registrado privado que con el que la comenzaron.

Variación de los asalariados registrados del sector privado, por provincia
(en cantidades y % de variación)

Fuente: SIPA – Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social

La situación de las distintas ramas de actividad es un fiel reflejo de crisis laboral. Los segmentos que mayor cantidad de empleo privado registrado captan, han sido fuertemente perjudicados, impactando de sobremanera en el valor final. La industria manufacturera, que empleaba el 20% del empleo privado formal hacia fines de 2015, en la actualidad emplea el 18%, producto de una incesante caída en sus empleados, los cuales disminuyeron por un total de 167,6 mil en el período en cuestión.

Por su parte, sectores como Comercio y Construcción, que emplean el 18,5% y el 6,8% de los asalariados formales del sector privado, sufrieron caídas del 3,1% (35 mil empleado menos) y del 8,5% respectivamente (38 mil empleado menos).

Variación respecto a nov-15 de los asalariados registrados del sector privado, según rama de actividad
(en cantidades y % de variación)

Fuente: SIPA – Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social

El modelo económico de liberalización financiera, que rigió la política económica entre 2015 y 2019, con un mercado cambiario libre de toda regulación, generaron un contexto macroeconómico altamente volátil, que derrumbó toda expectativa de inversión, a la vez que deprimía de manera sostenida el consumo privado. Sumado a esto, las altas tasas de interés como política de control del tipo de cambio y de la inflación, que a la luz de los hechos resultó sumamente ineficaz, tuvo un impacto regresivo para la industria local y sus trabajadores.

Evolución acumulada del Índice de salarios del sector registrado vs IPC CABA

Fuente: DGEyC – CABA e INDEC

Las sucesivas devaluaciones que comenzaron hacia fines de 2015, con la liberalización del control de cambios, que tuvieron su punto más álgido con la corrida cambiaria de mediados de 2018 y que culminó con la disparada post PASO, arrastraron consigo a los precios internos deteriorando sensiblemente el salario de los trabajadores. En el período en cuestión, la inflación acumuló un aumento del 291%[1], lo que reflejó una pérdida de poder adquisitivo en el sector formal[2] del 19,8%.

El temprano comienzo de las paritarias y los primeros indicadores de inflación de 2020, marcarán el rumbo en la evolución de los salarios, que pregonan por una pronta recuperación, luego de estos años de pérdidas. El actual Gobierno, parece optar por una política de aumentos de suma fija en cada sector, en su afán por desindexar una economía con precios relativos muy distorsionados. 

El desafío de estabilizar el frente financiero

El costo cuasi fiscal de la política monetaria tuvo en los últimos años una dinámica poco sustentable. La idea de operar a través de instrumentos directos bajo la órbita del BCRA, trae costos aparejados. Claro que a estos intereses se debe incorporar los pagados por el Tesoro Nacional, tanto en materia de títulos cortos (Letes y Lecaps) como los pagos de cupones de bonos que vencieron en el año pasado. La asfixia de pagos de servicios de deuda, decantó en el reperfilamiento del mes de septiembre último, que aún no ha sido resuelto.

En relación al Presupuesto Nacional, los pagos de intereses treparon hasta un 20,5% del total del gasto. Se trata de la mayor incidencia presupuestaria desde el 2005, y marca un crecimiento de casi 4 puntos respecto al año pasado. Semejante esfuerzo en el pago de intereses (uno de cada cinco pesos), desplaza al resto de partidas. Tal es así que los fondos presupuestarios para fomentar a la industria cerraron con una caída anual del 60%, en relación a la inflación.

Intereses por Leliqs 2019
(en millones de $)

Fuente: BCRA

Las Letras del Tesoro fueron el instrumento de deuda más tóxico del año anterior, con un stock promedio de U$S 33.000 millones y un volumen a diciembre que promediaba los U$S 31.829. A pesar de la complejidad en el financiamiento en los últimos meses, el monto total adeudado sigue siendo significativo.

El reperfilamiento del mes de septiembre, derivó en que este y otros instrumentos de deuda de corto plazo se trasladen temporalmente para la primera parte de este 2020. Ya en la actual gestión, el Ministro Guzmán volvió a “patear” los vencimiento reperfilados para el mes de agosto. Ocurre que la compresión de vencimientos en el primer cuatrimestre del año hubiera sido imposible de afrontar sin poner en riesgo la posición cambiaria.

En el horizonte de tiempo que brinda el reperfilamiento, el Ejecutivo Nacional empieza a emprender un regreso al mercado de deuda de corto plazo. En particular, se realizaron ya tres licitaciones de Letras en pesos, con resultados que fueron mejorando en materia de ofertas y suscripciones. El objetivo que empieza a delinear el Ministerio de Economía es el de armar una curva de tasas de interés en pesos que sea más consistente y propenda a la baja.

Stock de Letras del Tesoro
(en millones de U$S)

Fuente: Ministerio de Economía

El dólar con su trayectoria errática de los últimos meses, fueron uno de los factores más desequilibrantes de una macroeconomía ya de por sí desordenada. El dólar segmento minorista cerró 2019 con una suba del 64% hasta los $63. Si bien el acumulado punta a punta no muestra una separación tan amplia respecto de la inflación (alrededor de 10 puntos), no es menos cierto que en los meses más álgidos, el aumento llegó a ser del 25%.

Claro que a partir de la implementación de controles de cambio, las cotizaciones alternativas de dólar comenzaron a crecer en relevancia. Tanto después de la primera fase (cepo light) como a partir de la segunda (cepo hard, desde la noche de las elecciones generales), las cotizaciones del MEP, CCL y Blue registraron una escalada alcista.

Mirando hacia delante, será crucial la brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones alternativas de dólar. Si bien es muy baja la capacidad de los dólares paralelos de incidir sobre los precios internos, sí son un factor relevante al momento de generar expectativas. El sostenimiento del MEP y el CCL en nivel relativamente estables para este 2020 será uno de los parámetros de éxito para evaluar la dinámica macro de corto plazo.

Tipo de Cambio en Argentina
(en $ por cada U$S, promedio a cada mes)

Fuente: BCRA

Otro indicador financiero con una dinámica inquietante en los últimos meses, fue el Riesgo País, a saber el diferencial de una canasta de bonos argentinos en dólares, respecto del parámetro de comparación de los Bonos del Tesoro estadounidense libres de riesgo. La dinámica alcista que ya había comenzado en 2018, se profundizó el año pasado.

Las elecciones PASO constituyeron un punto de quiebre, ya que el ánimo de los mercados mostró un pesimismo (a todas luces exagerado) después del resultado de las primarias. La respuesta del día posterior a las elecciones es historia conocida: un “overshooting” de selloff de activos argentinos, derivando en una mega devaluación y deterioro de todos los indicadores, entre ellos el riesgo país, que llegó a alcanzar los 2.500 puntos. Si bien en los últimos meses su dinámica se moderó, aún se posiciona algunos puntos por encima de los 1.900.

Riesgo País de Argentina
(en cantidad de puntos básicos, promedio a cada mes)

Fuente: JP – Morgan

Gradualmente la situación de aguda desconfianza comenzó a revertirse. Después de la asunción del nuevo Gobierno, y a la luz de una racionalidad macroeconómica incuestionable en las primeras medidas, las paridades de los bonos argentinos recuperaron parte del terreno perdido. Está claro que aún seguimos teniendo activos soberanos a precio de default. Será clave seguir el día a día de las novedades en materia de la renegociación de la deuda en curso.


[1] Según datos de Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA

[2] Elaboración a partir del Índice de salarios de INDEC